“Prosa-poesia” de una bohemia en la ciudad

Ahora lo sé. El ordenador me chupa la energía y se apropia poco a poco de mi felicidad. Hace que le regale mi vida, mi tiempo, mi seguridad. Casi sin quererlo, cuando estoy en la ciudad, acabo enganchada al Facebook, tragando las quejas de los demás, las desgracias ajenas; me lleno de rabia y cuando ya estoy mal, hasta me hace sentir envidia, ni sana ni real. En La Palma, sin ordenador, jamás me pasaba. Como si en el Facebook la gente mostrara las peleas con su pareja, sus días rutinarios, sus lágrimas, las horas perdidas aburriéndose en el trabajo. … Continúa leyendo “Prosa-poesia” de una bohemia en la ciudad

Paz y amor

Solo cuatro dias en Barcelona y ya he ido a una manifestación, esta vez por Palestina y el genocidio que está ocurriendo desde 1948. He ido a muchas manifestaciones en los últimos años de mi vida, y como muchos sabéis, en el 2012 me zurraron bien “ocupando” el Congreso. Por eso, y también gracias a mi crecimiento espiritual, ya no voy con la misma mentalidad de antes. Ya no pretendo desahogar mi rabia e indignación, ya no hago carteles criticando el sistema y evito a menos que vea una injusticia la confrontación policial; simplemente voy a enviar amor y conciencia, … Continúa leyendo Paz y amor

Volviendo a la utopía

Tras 2 semanas que han parecido 2 meses, vuelvo a la isla bonita, con un par de kilos de más, muchas toxinas acumuladas, cariño y bastante aprendizaje a mis espaldas. Aunque en “mi primer examen“, lo veía todo un poco negro, he aprendido a aceptar la realidad: no puedo resistirme a una pata de jamón en la cocina de mi casa, por mucho que mi dieta en La Tamaya sea mayormente vegana y el primer día  me diera algo de repulsión convivir con el cadáver descuartizado de un animal; tampoco puedo evitar comportarme como una adolescente, ni que mi habitación … Continúa leyendo Volviendo a la utopía

Mi primer examen

Creo que fue Eckhart Tolle quien dijo: “el que crea que está iluminado, que se vaya una semana a vivir con sus padres”. Qué gran verdad. Por supuesto yo me creía lo suficientemente iluminada como para volver a casa de mis padres y cambiarlos de la noche al día. ¡Menudo ego el mío! No se puede cambiar a nadie, sólo se puede dar ejemplo, y que cada uno decida libremente si quiere cambiar. La verdad que el primer día que llegué fue genial. Superé bastante mi miedo a volar en avión -inducido por la tele, porque antes del accidente de … Continúa leyendo Mi primer examen