¿Podemos vivir sin drogas?

Supongo que os habéis dado cuenta de que la gran mayoría de personas tienen o han tenido a lo largo de su vida algún tipo de adicción: al tabaco, alcohol, café, marihuana, cocaína, chocolate…unas son más socialmente aceptadas que otras, pero todas, en exceso, son dañinas.

Lo curioso es que muchas “drogas” provienen de plantas sagradas que se utilizan para sanación, de las que se ha hecho un mal uso. Así como la religión se convirtió en arma de control, el amor se transformó en sexo superficial y relaciones asfixiantes, el dinero se convirtió en un arma de destrucción masiva, la comida en plástico y el deporte y el arte en negocios especulativos…las plantas han sido corrompidas por la mano del hombre, y por ello estamos pagando graves consecuencias.

Si habéis visto la película “Gracias por fumar” sabréis que no es casualidad que nos enganchemos en masa a este tipo de sustancias “procesadas”, especialmente en el paso de la infancia a la “edad adulta”.

Detrás hay, en la gran mayoría de los casos, intereses económicos.

Se hacen muchas campañas contra las drogas “duras”, o te multan 300 euros si te ven fumando un porro, porque son sustancias que aún no controlan las grandes compañías  ¿pero qué hay del resto?

El alcohol es para mí uno de los mayores problemas sociales a nivel mundial, de la mano con el tabaco. Además de matar a más de 3 millones de personas al año, según la OMS,  el alcohol consumido en exceso baja nuestra conciencia  al nivel del cerdo (es una expresión, no quiero insultar a los pobres cerditos). Llamadme paranoica, pero parece hasta una estrategia: te hacen sentir insegur@ en la preadolescencia, de tal manera que cuando estás llegando a la edad adulta eres incapaz de sociabilizar o bailar sin tomarte un cubata, al menos.

Y lo dice alguien que ha chupado como una esponja, porque la primera vez que me tomé 3 vodkas en el viaje de fin de curso me sentí la reina de Saba y la última, en mi despedida de Brighton, rompí una ventana con la cabeza. Reconozco que utilicé el alcohol y el tabaco para poder adaptarme a una sociedad a la que nunca debí adaptarme, pues me hace infeliz. Mi madre aún se pregunta qué le sucedió a su hija-monja-ratita de biblioteca a los 16 años. Se adaptó al sistema.

El alcohol ha influido demasiado a lo largo de toda mi vida (no voy a entrar en detalles por respeto a la intimidad de otras personas) pero entre otras cosas he empezado y acabado relaciones, me he peleado  y me ha hecho “interactuar” a nivel íntimo con personas que sobria no habría dado ni los buenos días.

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También me lo he pasado bien, me sacaba mi niña interior de alguna forma pero ahora me lo paso  igual de bien sin él ni la terrible resaca de domingo.

A partir del rainbow descubrí que era perfectamente capaz de bailar libremente, con o sin ropa, sin necesidad de tomarme ni una gota de alcohol u otra sustancia. Lo que más me duele es que con el dinero que me he gastado en cervezas, cubatas y discotecas en mi vida podría haber cumplido ya mi sueño de recorrer India y Sudamérica.

A pesar del daño que hace, la violencia, accidentes y peleas navideñas que produce, el alcohol es legal y socialmente aceptado, como su amigo el tabaco industrial, que mata a 5 millones de personas al año.

El tabaco proviene de una planta que usado en ceremonias ocasionalmente puede sanar el corazón (a mí me lo han metido por la nariz y dejé de fumar un tiempo), pero inhalado de forma regular con toda la mierda extra que le meten te puede matar, envejecer y ponerte un aliento de perro muerto.   Gracias a las películas donde las tabacaleras pagan para que los actores salgan fumando, acabas creyendo que fumarte un cigarrito después de hacer el amor forma parte del orgasmo, o que eres más guay cuando tienes 15 años. Incluso te dejan escaquearte del trabajo para fumar, si eres sano te jodes y trabajas más.

Yo misma, que hablo siempre de libertad, sigo algo enganchada al tabaco. con todo el dolor de mi alma, aunque quiero dejarlo desde que empecé a fumar a los 15 o 16 (quería saber por qué la gente se enganchaba a esa cosa asquerosa que casi me hizo vomitar la pritabaco matamera vez). No compro jamás, me regalan, o en esta época de vivir sin dinero, confieso que he llegado a recolectar colillas del suelo , un poco para autocastigarme, así que no colaboro directamente con la industria tabacalera pero aún no puedo liberarme del todo, aunque incluso se llevó a un familiar. La “suerte” de los magnates de la industria tabacalera es que cuando ves o hueles a alguien fumar te entran ganas de fumar. Ahora estoy en un entorno bastante libre de humos así que llevo días que ni me acuerdo, o a épocas intento sustituirlo con otras hierbas que se encuentran por la calle, y no me refiero necesariamente a la marihuana si no a la salvia, la menta o la lavanda.

Luego tenemos otro regalo que nos trajo Colón y que como muchas otras plantas, se ha corrompido: no hace falta que hable de la cocaína, sino del café, que hay más gente enganchada todavía.

Y venga anuncios…“Quando arrivo a casa, Nescafé capuccino…”. Pues yo si tomo un capuccino cuando “arrivo” a a casa no duermo hasta las 3 de la mañana, me hace estar más irritable y si el café lleva leche me pega una patada al estómago que me lleva al baño directa.

Eso sí, trabajo más. Por eso en ninguna oficina ni lugar de trabajo que se precie falta la consabida máquina de café. Tontos no son. Incluso en entornos hippies puedo distinguir perfectamente quién toma café y quién no, por su grado de irritabilidad.

La cocaína y el éxtasis los probé de jovencita por mi eterna curiosidad y gracias a que estuve rodeada de un entorno sano pude salir de forma relativamente fácil, pero hay otros que no lo tuvieron tan fácil.

La marihuana es una droga medicina a la que me he “esforzado” para que me  guste puesto que me pasan porros continuamente, pero que afortunadamente no es para mí, hasta que tenga cáncer. Sí es cierto que en la naturaleza o en ciertos momentos es agradable fumarse un porrito entre amigos o amantes, pero como todo puede ser dañina en exceso, además de una carga económica si no puedes plantar. A veces es creativa, te hace conectar con todos los seres, te hace máMarihuanas sabio y sensible…otras sólo te da por dormir, comer y decir tonterías. Sea como sea, la gente que fuma me inspira más que la que bebe. Una vez me multaron 300 euros de adolescente por llevar 2 cogollos que me habían regalado y me pareció muy injusto porque no podía hacer daño a nadie con eso, al contrario que los que se pasan con el “legal” whisky. La única razón por la que es ilegal es porque a muchos nos hace trabajar menos, ser más pacíficos y sobretodo porque puedes plantarla en casa gratis .

Pero mi droga “favorita” y la que llevo más años enganchada, más o menos desde los 8 años de edad, es el azúcar.

azucar No hay muchas campañas publicitarias ni a favor ni en contra, pero el azúcar refinado está en todos lados, hasta en el pan tostado. Pocos días de mi vida he pasado sin tomar azúcar, de forma consciente o inconsciente, puesto que ya de niña me comía almenos un Kinder chocolate de camino al colegio. Por no hablar de la Cocacola, el Nestea o todas las bebidas prefabricadas que se dan a los niños a temprana edad. Y ahora que tengo la boca llena de caries, probablemente cerca de la diabetes y mi PH a 5 caminito del cáncer (lo medí el otro día) me doy cuenta de que soy incapaz de no comer azúcar. Hasta en el Rainbow tengo que salir al pueblo más cercano, como toda toxicómana que se precie, a comprar chocolate o mermelada.

Muchas veces me pregunto…

¿Cómo seríamos las personas sin tomar sustancias?

¿Cuántos años viviríamos en buen estado?

¿Cuál sería el ritmo normal de trabajo? ¿Aguantaríamos 10 y 12 horas al día trabajando?

¿Dormiríamos mejor? ¿Tendríamos más paz?¿Seríamos más felices?

Me encantaría que se hicieran análisis de orina en los parlamentos, en la ONU, en el FMI y demás órganos de poder…porque a veces se toman decisiones que sólo se pueden tomar bajo los efectos del alcohol o la cocaína.

 

No voy a negar que en mi entorno se fuma mucho y no tengo tan claro qué es “medicina” y qué no, supongo que depende de cómo y para qué se use. Yo he tomado 2 veces LSD en mi vida, en pequeñas dosis y me ha servido mucho para crecer espiritualmente, igual que los hongos, algo abrió en mi mente y en mi corazón, pero pienso que con una vez en la vida ya es suficiente para abrir ese canal con el universo, y que a través de la meditación también puede uno “conectarse”.

Conclusión:para mí la única “droga” que no hace ningún daño es el AMOR  (sin apego, claro) . Y si hay que drogarse…que sea con y por la conciencia.

 

NOTA DICIEMBRE 2015: hace 3 meses que dejé de fumar!! (ver Montenegro) Ahora sí soy un poco más LIBRE!

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4 comentarios en “¿Podemos vivir sin drogas?

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