Cómo ganar la “lotería” hoy

Muchas personas esperan con cierta ilusión que esta Navidad  les toque un pellizquito en la lotería. Te lo anuncian como si fuera algo que va a cambiar tu vida, que te va a traer la felicidad inmediata, ¡como si el amor y la paz se pudieran comprar!

Además del anuncio de turno que intenta manipularte el corazón

posteriormente hacen reportajes de los afortunad@s abriendo botellas de champán y todo el mundo siente -aunque no lo diga- una cierta envidia podrida momentánea. Pero me gustaría ver la vida de las personas que les tocó la lotería un tiempo después. El otro día conocí a uno que le tocó hace 3 o 4 años y no parecía extremadamente feliz, de hecho estaba bastante borracho.

A mí me tocó la “lotería espiritual” hace pocos años también: cuando aprendí a desaprender y empecé a desprogramar todas las necesidades artificiales que había incorporado a mi vida  sin ser consciente. Así, sin darme cuenta he ido “ahorrando” cada vez más, no dinero en efectivo precisamente, sino en horas de trabajo obligatorio y futuras deudas.

Empieza a desaprender ahora y gana hoy mismo la lotería, una lotería que no se gasta enseguida, que no tributa en Hacienda y que no atrae a amigos por interés. 

Aquí te explico como me convertí en millonaria:

  1. Transporte: me despedí para siempre del coche, pues cuando tenía mi 206 lo usaba básicamente para trabajar media jornada y una tercera parte de lo que ganaba, o más, me lo gastaba en mantenerlo: gasolina, seguro, multas, reparaciones…y suerte que no pagaba letra. En Brighton me pasé a la bici, y ahora, como ya sabéis, al autostop y aSAM_5888 las piernas, con alguna oferta de skyscanner ocasional (cuando eres libre puedes buscar avión “a cualquier lugar” y mes más barato). También recomiendo blablacar y megabus. Si trabajo, procuro que sea en el mismo lugar que donde vivo (workaway) o muy cerca.
  2. Adicciones/Ocio: deshacerse de las adicciones adquiridas en el salto a la edad adulta es uno de los pasos más importantes para ser libre y “rico”, pues el ahorro económico y en salud es incalculable.               En el pasado otra tercera o cuarta parte de mi sueldo se iba a parar en alcohol, tabaco, discotecas, cines y restaurantes chinos, y es algo que ahora me arrepiento ligeramente porque ahorrando en alcohol me habría ahorrado también problemas. No me extiendo demasiado porque ya publiqué un articulo sobre esto en: ¿Podemos vivir sin drogas? pero desde que dejé el alcohol y el tabaco recientemente me siento una persona nueva y más libre.                                                             Mis pocas actividades de ocio se limitan a la palabra GRATIS, especialmente desde que ya no salgo de fiesta: Ir al  museo el primer domingo de mes, salir a pasear, playa…de hecho en mi vida normal estando de viaje no necesito ocio pues mi vida ya es suficientemente entretenida de por sí y la playa suele ser mi casa.
  3. Ropa, aparatos electrónicos y gastos relacionados. Son gastos que han desaparecido completamente de mi vida. (De esto ya hablo también  en ahorrar recursos…e infelicidad). También suponía una parte importante de mi sueldo, el móvil, la factura del contrato, la ropa nueva cada mes del Bershka o del Zara… La gente acumula tantas cosas materiales que hay de sobra para reutilizar así que de golpe tengo dos móviles regalados, después de un año phoneless (sin tarjeta, para fotos y wifi) bambas levis de mi hermano que voy a tener que cortar la etiqueta para no parecer una hippija y ropa suficiente hasta para parecer medio normal en Barcelona. Cada día me reviso lo que llevo puesto y compruebo que cada prenda es de un amigo diferente o familiar, ¡me encanta!                                                    Perfumes, cremas y cosas estúpidas que dañan la piel ya no uso o muy ocasionalmente si me regalan. Viva lo natural…aunque huela mal 😛 O mejor dicho, ¡viva el bicarbonato! Ni siquiera gasto en los carisimos y antiecológicos tampones, me pasé hace 3 años a la copa menstrual (dura 5 añitos -o 60 lunas- y cuesta menos de 20 euros en lugar de los 200 o 300€ que daría a Ausonia cada lustro).
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    Tampoco gasto en preservativos ni pastillas anticonceptivas asquerosas gracias a mi querida “enfermedad” homosexual que cada vez está más avanzada 😛                                                                              Las gafas merecen un capitulo aparte, pues llevo una lucha personal contra el  mundo y  debo ser la única que pierde y recicla gafas de todas dioptrías alegremente, en mi empeño de liberarme de ellas finalmente (ver lo siento ópticas). Mis padres me insistieron demasiado en que me comprara unas gafas esta vez porque había perdido un cristal de las de mi hermano en Capadoccia…pero he invertido el dinero en el avión a Canarias y uso unas viejas muy muy muy ralladas. (Todo por la playa!!)

  4. Servicios: nunca gasté demasiado en esto, pero por ejemplo, los 30€ del gimnasio al mes los cambié por la mochila de 20kg a la espalda, cargar leña o agua y darle a la azada cuando estoy de workaway. Por supuesto, cambié la piscina por la playa. La peluquera…soy yo, que me corto las puntas a ojo cuando está la luna creciente y dejé de peinarme en el último viaje, así que con el libre albedrío me salieron las soñadas rastas, minis, que mi madre me quiere cortar a toda costa desde que volví. Debo dormir con un ojo abierto…                  Depilación: nunca fui a ningún centro pero conozco gente que se gastaron cientos y hasta miles de euros en depilación laser o cera. Yo me apaño con la silkepil, a ver si sacan una solar, que por ser un armatoste eléctrico no me llevo de viaje normalmente. Cuando empiezo a estar excesivamente peluda sé que es hora de volver, aunque cada vez mi concepto de “peluda” es más relativo.
  5. Propiedades o bienes: no tengo ninguno aparte de la tienda de campaña de 23 euros. Esto significa que no pago IBI, ni agua, ni luz, ni gas, ni hipoteca, ni alquiler ni deudas familiares ni nada de esos gastos que se suelen llevar la mitad de un sueldo normal. Almenos eso pagaba yo por una habitación en Brighton, 400 libras de las 800 que cobraba. Si algún día tengo algo, espero que sea una cueva o de bioconstrucción, con un arroyo de agua buena cerca en un terrenito barato comprado por varios amigos  u ocupado. (¡Hay que soñar!)
  6. Alimentación: es realmente en lo que más gasto, a menos que esté visitando a mis padres, haciendo workaway o reciclando bien. De todas formas no compro carne ni pescado que es lo más caro. Somos lo que comemos así que hay que ahorrar en alimentación, -sobretodo en cosas dañinas químicas- pero hasta cierto punto. Precisamente mi problema en Inglaterra hasta que empecé a concienciarme es que gastaba casi todo mi sueldo en todas las necesidades artificiales y dañinas que he citado antes y luego comía mierdas químicas como los noodles de 20 peniques del Sainsbury. Si hecho de menos el dinero alguna vez, es para comer mejor, local y ecológico.

Como veis, ahorro como mínimo un 80% de lo que gastaba antes en cosas innecesarias. No se si puedo decir matemáticamente que soy un 80% más rica pero sí que tengo que trabajar un 80% menos de lo que trabajaba antes, es decir, (0’20 x 40) = 8 horas a la semana. 

Casualmente es aproximadamente el tiempo que empleo vendiendo collares con mi compañera o a falta de turistas, reciclando y buscando agua. Con workaway son 25 horas pero con más comodidades.

¿¿Cómo hacerle entender esto a mi querida madre??

¿Cómo gritarle al mundo que ser rico está al alcance de la mano?

Ya sabes que frase viene ahora:

 No es más rico quien más tiene… 


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                                    …sino quien menos necesita.