Vipassana en Barcelona

Después de tantos kilómetros recorridos, por primera vez tengo la sensación de que es momento de parar, almenos temporalmente. ¿Cuál es el sentido de viajar de un lado a otro? Aprender, descubrir, compartir, crecer, amar. La lista es interminable.

Es cierto que viajar me ha dado casi todo lo que soy. Es más, me ha hecho SER. Entre otras cosas porque el viajar al exterior, me ha ayudado sin darme cuenta a viajar hacia mi interior.

Ahora sé que todo está dentro de mí. La felicidad, la paz, la armonía, la sabiduría. No necesito irme a miles de kilómetros, aunque probablemente lo seguiré haciendo porque viajar es extremadamente adictivo.

Siempre bromeo con el hecho de que de alguna forma he viajado tanto buscando la “última verdad”. Qué soy, quién soy, todas esas “tonterías” que me atormentan desde  niña. La meditación Vipassana me está ayudando a descubrirlo. Me está ayudando a ser mejor persona, a purificar la mente, aunque el camino será largo, quizá de muchas vidas.

Miles de kilómetros buscando y buscando, y como el Alquimista, tenía la verdad a pocos kilómetros de donde nací, a un rato en tren de cercanías.

Las últimas dos semanas he estado en Dhamma Neru, el centro Vipassana de Barcelona. Hice un curso de dos días, al que llegué incluso un poco enferma, tras tanta Navidad y aire contaminado. Me curé enseguida meditando y me quedé un poquito más a ayudar, a limpiar y preparar el siguiente curso, al que estaba en lista de espera para servir, y de rebote pude hacerlo, sin ser consciente de todo lo que me ayudaría. Si el curso de 10 días como estudiante en India el año pasado fue un shock, el servicio en el curso no ha sido para menos.

Es otra perspectiva, mucho más práctica y exterior, pues se puede hablar (aunque es más difícil la Noble Palabra que el Noble Silencio), se trabaja mucho, muchísimo,  como pocas veces lo había hecho, pero sin perder la sonrisa. Al principio sentí niveles de estrés que ya dejé de estar acostumbrada,  así que tuve la oportunidad de poner en práctica mi desarrollo espiritual y observar mi ego en acción, en el día a día. Las reacciones hacia determinados tipos de personas, o personalidades, (o signos zodiacales de tierra y agua jaja) a la disciplina, a acatar órdenes. Por suerte había que meditar 3 horas al día, a veces intentando no dar cabezadas después de levantarte a diario a las 5 de la mañana, a veces profundizando y limpiando “sankaras”, reacciones a mierda del pasado, hablando en plata.

Pues a pesar del ritmo de trabajo y el cansancio acumulado, os puedo asegurar que he sido extremadamente feliz. El último día, ayer, tenía un subidón de luz y amor incondicional que pocas veces he sentido, os juro que daba botes de alegría, literalmente.

Los que han hecho Vipassana saben que el día 10 y el 11 son muy especiales, que es cuando se acaba el Noble Silencio para l@s estudiantes, que de repente cobraban vida tras 9 días sin comunicación directa y resultaban ser personas hermosas rebosantes también de luz que te agradecían continuamente por la comida y el servicio recibido.

Y lo mejor han sido sin duda l@s compañer@s de servicio. No se si pasará siempre pero hasta el profesor asistente nos felicitó por como funcionábamos como grupo, como nos ayudábamos y cuidábamos entre nosotr@s. Hay grupos que no paran de reír, alomejor demasiado o demasiado alto, hay otros que trabajan en silencio,  nosotr@s íbamos por el camino del medio. Aunque en muchos momentos y sobretodo al final he llegado a llorar de la risa, lo más silenciosamente posible.

No sé, supongo que cada persona encontrará su técnica, su terapia de sanación, su camino, pero el mío, almenos en este momento es sin duda Vipassana. Algunos pensarán que me he metido en una secta, pero los que lo conocen saben que no hay filosofía, meditación, enseñanza en el mundo menos sectaria que Vipassana. Cualquier persona, de cualquier religión, entorno, raza puede hacerlo, que tenga la fuerza, la moralidad y la determinación para acabarlo y aprender la técnica correctamente ya es otra cosa. No hay ritos ni rituales, ni estatuas de Buda, ni Goenka, el maestro que adaptó esta técnica tan antigua, va de gurú.  Pero si lo aprendes bien, y sobretodo si sigues meditando 2 horas al día, que es la fuerte determinación que he tomado desde ahora, difícilmente sufrirás como lo has hecho en el pasado.

Verás la vida de otra forma, actuarás de otra forma, pensarás de otra forma, reaccionarás de otra forma; con amor, con observación, con paz. Si alguien te agrede, podrás incluso llegar a sentir compasión, actuando desde el amor, aunque depende de la situación llevará su tiempo. Si alguien viene y te pega un bofetón, o insulta a tu madre, o te agrede sexualmente, o ves a alguien agrediendo a una tercera persona indefensa, a ver quien es la guapa que actúa con amor, paz y ecuanimidad.

Por si fuera poco se han resuelto la mayoría de dudas que tenía sobre la técnica, ahora practico correctamente, ha mejorado mi concentración, observo las sensaciones, de dolor o placer, con bastante ecuanimidad, sin apegarme a ellas. Eso es Vipassana.

Cuando volvía ayer a casa de mis padres, ya me di cuenta de que algo había cambiado en mí. Pasée por Barcelona con una sonrisa de oreja a oreja, al punto de casi dislocarme la mandíbula, algunas me sonreían de vuelta, (me encanta sobretodo cuando son personas mayores), algunas no, me miraban seriamente y enseguida a su móvil, mi primera reacción era de sentirme ligeramente rechazada, pero enseguida sentía tolerancia y compasión y seguía sonriendo, observando mi respiración calmada. Podía sentir en algunas personas su sufrimiento. En el tren al pasar al lado de un hombre me pareció que me decía un comentario desagradable. Ni siquiera lo oí bien, no estoy segura de qué dijo o si me lo dijo a mí, pero mi inconsciente ya reaccionó: “Ui este c* me ha dicho una guarrada”, pensé.  Pero en vez de reaccionar de alguna forma agresiva, me observé. Me entró un calor en la pierna derecha, observé como aparecía y desaparecía, y mientras pasé de largo sentí compasión por ese hombre o por mí misma en el caso de que fuera una suposición falsa de mi mente. Esa es una de las causas de nuestro sufrimiento, las reacciones ciegas, una situación que nos recuerda a una situación desagradable y el inconsciente reacciona con ira, rechazo, violencia. Si lo verbalizo podría llegar a agredir a esa persona, verbal o físicamente, a veces sólo producto de mi imaginación o de una suposición, así de peligrosa es nuestra mente y por eso es tan importante aprender a domarla.

Estoy segura que si sigo meditando a diario, lo que he aprendido, esa capacidad de observación, no se va a ir, que esta vez mi luz no se difuminaría enseguida como siempre que no estoy en un entorno “adecuad”.

Pero por si acaso necesito profundizar más, y porque me apetece muchísimo ayudar a que esta técnica llegue a las personas que lo necesiten, es muy probable que solicite próximamente ser voluntaria de largo plazo.

Tenia otros planes en mente, ir a Grecia, para ayudar a los refugiados, ya estaba aprendiendo griego y todo, pero siento que no es el momento, no tengo los medios económicos pues es dificil encontrar una organización que te ofrezca almenos alojamiento, y no sé si todavía los medios psicológicos para no acumular rabia y frustración. Que hay que seguir las señales y las puertas que se abren de par en par, no empeñarse en las que están cerradas o atascadas.

Si alguien quiere información sobre este método de meditación, que me pregunte. Yo no os puedo enseñar Vipassana, tenéis que hacer un curso de 10 días (apuntarse con antelación en http://www.dhamma.org) pero si que podéis empezar con la meditación Anapana, para calmar y concentrar la mente, que es indispensable para hacer Vipassana. Aquí os dejo unas instrucciones de Goenka traducidas al español con 10 minutos de Anapana.

 

Que todos los seres sean felices. Que estén en paz. Se liberen. Se liberen. Se liberen.

27173358_10156164096883619_5714105821325930592_o

 

 

 

Anuncios

Un comentario en “Vipassana en Barcelona

  1. Hola Carmen! Qué bien saber de ti, de nuevo, y saber que sigues avanzando en tu camino!
    No sé si yo sería capaz de estar 10 días, sin hablar, ni abrazar o sin música…sigo siendo muy terrenal y visceral!
    Qué sepas que yo estudié griego moderno en la EOI Drassanes, durante 4 años…tengo un titulillo que asegura que sé hablarlo aunque, hace ya tantos años de eso, perdí la mayoría de vocabulario y teoría; si puede servirte de algo, aquí estoy…lo mismo, me viene bien refrescarlo!
    Qué seas feliz! Un abrazote muy fuerte!

    Me gusta

Comparte tu opinión o experiencia

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s