Vagamundeando por Europa

Es muy curioso llegar a la Europa profunda después de varios meses en uno de los países más caóticos del mundo. Las diferencias son incalculables. Primero, los precios. Con lo que nos costó tomar un tren para salir del aeropuerto de Amsterdam, una sola parada donde nadie nos revisó el billete, podríamos haber dormido en hotel y cenado muy bien en un restaurante en India. (Me prometí que no volvería a pagar transporte en Europa mientras no fuera absolutamente necesario). Y es que en sólo unas horas de avión pasamos de reinas a vagabundas. En India nos sentíamos como actrices famosas con tanta atención y demanda masiva de selfies. Podíamos permitirnos lujos como comer en restaurante y dormir en hotel, al menos de vez en cuando. En Amsterdam nos recibió un frío de cagarse -30 grados de diferencia- y como era fin de semana todos los hoteles estaban ocupados y lo único que encontramos fue una habitación de 4 por 200 euros la noche, cuando teníamos unos 80 en total.

Nos pasamos el dia entre un banco de una plaza sin que nadie nos mirara y un Burger King para refugiarnos cuando llovía. (Confieso que comí dos veces unos nuggets de 1’50€ después de años sin comer comida tan basura). Nos daba miedo ofrecer nuestra artesanía en la calle porque nos dijeron que nos multarían. A la tarde lo intentamos, cayó una bendita donación de 5 euros que se fueron prácticamente en unas papas fritas gigantes. Después de caminar y caminar con la única dudosa opción de dormir en la estación terminamos en la puerta de un hostal que la recepcionista fue simpática usando el wifi para encontrar couchsurfing (llevaba una semana intentandolo). Nada. Nos pusimos un cartelito pidiendo ayuda, no dinero sino un sitio para dormir. Algunos nos echaron monedillas. Saco el ukelele no para pedir sino para autoanimarme y a los 10 segundos sin exagerar aparece un policía dispuesto a multarme. Le digo que no estoy tocando por dinero pero me dice que no se puede tocar música (en la ciudad donde si se puede el ponerse hasta el culo de alcohol, marihuana, setas alucinógenas y hasta ketamina y donde las mujeres se venden por horas en los escaparates). Al final consigo tocarle el corazón y convencerle, ya con lágrimas en los ojos, de que no estoy mendigando, que también está prohibido: ¿qué pasa es que si estoy en una situación de emergencia no puedo pedir ayuda? Es que ya no queda nada de humanidad en los corazones? Si alguien necesita ayuda en mi pueblo me gustaría al menos poder saberlo a ver si puedo hacer algo. Y nos dejaron estar. Cuando faltaba poco para que se hiciera de noche (suerte que anochecía muy tarde) un chico de couchsurfing nos aceptó en su casa. Un angel. Nos duchamos, hablamos y dormimos como bebés -en posición horizontal por primera vez en cuatro días-.

Al dia siguiente hasta pudimos turistear un poco, estilo vagabundo por supuesto, a caminar y a ver que fluía, con que nos sorprendía la magia. Mi compa se encontró dinero dos veces, 20 euros en total. Una buena mujer nos dio una donación de 10 euros por un collar de rudraksh, Yo me encontré comida varias veces, hasta un queso brie entero, especialmente delante de los coffee shops donde íbamos básicamente al baño. Probamos queso de todas y cada una de las magníficas queserías de Amsterdam, después de tantos meses sin queso. Yo hacia la disimulada, “uh que bueno este ahumado, qué precio tiene?15 euros, ah que bien. Y este que vale?” Pero poco a poco fui perdiendo la verguenza europea, sin llegar a abusar. Nos compramos incluso un porrito, el más suave, para no desentonar. Y creo que ha sido el único que me ha sentado bien de verdad porque por primera vez no me sentía culpable por fumar ni estresada porque la policía o alguien me dijera algo. Lo compartimos con un chico turco que conocimos en ese parque gigante que hay, salio el sol y disfrutamos de las bondades de Europa: la abundancia material, el silencio, la limpieza impoluta de las calles, la libertad de poder darnos muestras de afecto en público y enseñar al menos los hombros sin que los hombres te violen con la mirada. Desentonábamos mucho pues todo el mundo va vestido de negro, azul oscuro, marrón o gris, incluidos los coches. Nosotras íbamos de naranja y violeta, con el pañuelo en la cabeza e inventando canciones satíricas con el ukulele. Pero como la mayoría van fumados pues todo bien.

El chico de couchsurfing era muy majo pero se dedicaba únicamente a jugar al poker online y no quería socializar con nadie ni con nosotras, y el tercer día como llegamos tarde de nuestro vagabundeo matutino nos dejó las mochilas en el pasillo, olvidándose algunas cosas como la toalla o el libro de guitarra. Me pareció justo, porque no era plan de invadir su espacio privado, aunque muy estricto para nuestra alma que desconoce el reloj.

Otra vez vagabundas, nos acomodamos en el banco de una plaza cerca de la casa de Ana Frank. Hicimos amistad con una chica hippie que vendía pendientes de reventa con licencia. Nos dejó poner algunas cosas, le alegramos un poco el dia riendo, criticando babylon, tocando el ukelele, interactuando con la gente…prometió volver a vestir colores. Sacamos 15 o 20 eurillos. Una pareja de andaluces majisimos nos hizo compañía un rato. Otra vez las 21h de la noche y sin sitio donde dormir. Y otra vez couchsurfing nos salvó, un chico precisamente indio, que vivía en Amstelveen, a las afueras. Nos colamos en el tranvía numero cinco, el único que dicen que te puedes colar sin problemas. La estación vacía. Aparece el chico sonriendo con pan comprado especialmente para nosotras, pues él como buen indio, sólo come chapatis. Nos ofrece la siempre bienvenida ducha caliente, leche, un poco de conversación y una cama con un colchón de 1000 euros que dice que a él le da dolor de espalda. No le gusta Holanda pero tiene un buen trabajo de informático, un piso con todas las comodidades…pero lo noto enseguida, una vez más, ese tufillo a soledad no deseada de bastante gente de ciudad. Va a India pronto…sólo 2 días!! Claro casi siempre hay que elegir entre el tiempo o el dinero. Mi opinión personal es que vender 8 horas de tu vida al día más desplazamientos para cubrir tus necesidades básicas es una auténtica locura, encima viviendo en un clima de m*. Otra cosa es que lo hagas puntualmente como labor social pero si sacrificas tu salud y tu felicidad para ello y no estás bien que vas a dar a los demás?

No se yo prefiero sacrificar el tener coche, iphone, una ropa nueva, una casa en propiedad, una cena en un restaurante, unas vacaciones en un resort, antes que sacrificar mi salud y mi felicidad. A veces hasta sacrifico el tener una cama y un baño y de momento no me importa.

A las 8 y poco de la mañana todo programado al minuto salimos del apartamento para que no llegara al trabajo tarde y el buen hombre nos dejó en la entrada de la autopista para hacer autostop. Adiós, Amsterdam. Suficiente turisteo.

Habíamos hablado con unos amigos de mi compa para coincidir en una ciudad de Holanda que no recuerdo el nombre. Tienen autocaravana y resultan ser unos amores, artesanos también. Nos tiramos 3 o 4 días con ellos, parando en un laguito, luego en casa de un amigo de ellos con ducha incluida, un festival de un día familiar donde conseguimos piratear con permiso de la organización al lado del baño y conseguir 50 euritos. Hicimos algún amigo más y estuvo entretenido. La gente estaba feliz porque hacia un sol espléndido después del oscuro invierno.

18664711_10155395489103619_1868606738155639249_n

Seguimos nuestro camino hacia Luxemburgo, el autostop por cierto muy fácil e interesante. El más gracioso un hombre muy cristiano que casi nos lleva con él a la iglesia a Luxemburgo porque le dije medio en broma que hacia tiempo que no iba a misa y que no me importaría ir algun dia, pero cuando ya ibamos de camino le dije que eramos pareja mi compa y yo y que estabamos bastante lejos del camino de Dios (almenos del camino institucionalizado y corrompido por el Vaticano). Pobre hombre, se puso nervioso y nos dejó en cuanto pudo cerca del centro. 18664401_10155395480253619_4357116418732456780_n

La verdad me esperaba un lugar mucho más horrible. Está como imaginaba lleno de esos bancos que más que probablemente ayudan a los millonarios a evadir impuestos y a saber qué más, pero aparte de eso tiene un casco antiguo muy bonito y mucho parque.

Coincidió que era la  maratón de Luxemburgo, promocionada por supuesto por un banco, hacía mucho sol y había muchísima gente contenta con sombreros y panderetas naranjas (el banco era ING direct). Nos pasamos el día entero debajo de un árbol viendo la gente pasar, haciendo pulseritas y ofreciendolas discretamente a donación a la gente con un cartelito diciendo que estamos viajando. De vez en cuando nos turnábamos para ir a dar una vuelta por separado para no cargar con las mochilas. Una lástima para mi lado romántico porque me hubiera gustado pasear de la manita de mi compa como en las películas por el casco antiguo. Debo decir que era muy bonito pero que me daba un ligero mal rollo no se. Alomejor me han quemado por bruja ahí en otra vida 😛

Gracias a las pulseritas hicimos amistad con una mujer italiana que lleva 11 años trabajando en un banco y  nos comentaba el mal karma que tiene esta ciudad (imagino que por el tema bancario) y que tenían que poner vallas en los puentes para que la gente no se suicidara. Eso me llamó muchísimo la atención, y me cercioró que muchas veces la gente más rica es más infeliz que en un país menos desarrollado.

18767358_1542201979157615_2260069003098024091_n

Hay tres cosas que para mí son básicas para ser feliz y que no se pueden comprar: el sol, la paz interior y el verdadero amor.

Al final casi la convencimos para que cumpla su sueño: montar un restaurante vegetariano. Ojalá lo haga, por ejemplo en portugal. No me importaría dedicarme a echarle una mano a ella y a las personas que se atreven a cumplir sus sueños, bueno es un poco lo que se hace o debería hacerse en el workaway de hecho.  Creo que nos ayudamos mutuamente, cada uno con lo que tenía de sobra, nosotras con nuestra ilusión por la vida y ella con su dinero pues se llevó un par de buenos collares y una pulserita de regalo.

Muchas personas se llevaron pulseritas también, así que aunque no encontramos a nadie que nos acogiera para dormir nos llenamos los bolsillos con 80 euros o más. Dormimos en el parque de abajo metiditas en unos árboles, cerca de los skaters (por cierto la pista de skate más lujosa que he visto) y se estaba tan bien -hasta con wifi, baño y agua potable- que nos quedamos otra noche más, descansando y paseando en solitario. Como en todas las ciudades hablaba mayormente con los mendigos, que suelen tener problemas con alcohol u otras drogas y con un chico húngaro de 24 años politoxicomano me tiré un buen rato tratandole de igual a igual no con pena y dandole consejillos para viajar sin tener que pedir dinero. Claro el primer paso es dejar las adicciones poco a poco, empezando por la cocaína que es tan cara y adictiva. Buscar la causa que nos hace querer evadirnos del mundo, salir de las ciudades donde hay tanto vicio y vivir en entornos mas sanos y naturales. No se si me hará caso, pero almenos me escuchó con atención y no quiso aceptarme dinero.

Nos costó salir de Luxemburgo la vida, nos achicharramos mucho hasta que un chico de descendencia turca -musulmán tenia que ser, claro!- nos rescató en esa entrada de la autopista super chunga. Con las prisas el móvil se suicidó y el chico dio tres vueltas al lugar hasta que lo rescatamos con la pantalla un poco rota. Nos dejó en un área de servicio pero mas lejos de donde teniamos que ir asi que fue un jaleo volver hacia atrás, pedir por favor a una chica que nos retrocediera unos kilómetros, arriesgar nuestra vida porque nos dejó en medio de la autovía…hasta que una mujer nos rescató y hasta nos invitó a su casa a dormir. No aceptamos por no molestar pero se agradece porque en Europa casi nadie te invita a la casa. Cuando pensábamos que ya dormiriamos en medio del campo una buena mujer también con un pañuelo en la cabeza colorido como yo nos llevó hasta nuestro siguiente destino, Estrasburgo. Ahí nos esperaba un couchsurfing que por suerte vivia al lado de donde nos dejaron y fue otro ángel, un chico maravilloso y con el que además congeniamos muy bien. era de los que sabían perfectamente las necesidades de un viajero low-cost. Nos ofreció la ducha enseguida,  la nevera y la despensa enteras porque además estaba para mudarse y tenia que acabar toda la comida posible y hasta nos dio  una llave para que salieramos y entraramos cuando quisiéramos. Casi siempre él estaba fuera de casa pero cuando volvía le teníamos preparada la comida o la cena, pues como nunca tenemos cocina nos encanta cocinar. Nosotras teníamos tanto cansancio que casi no turisteamos, sólo paseábamos un poquito por los canales. También parece romántico. Quería ver el parlamento europeo y tal para analizar por pura curiosidad que tipo de gente anda por ahí pero nos quedaba muy lejos.

Al tercer dia, como en casi todos los couchsurfings, nos despedimos del amigo para seguir rumbo a Freiburg, en Alemania, a casa de otra amiga de mi compa a la que habíamos comprado unas piedras en India. No se la de kilómetros que caminamos, porque la autopista más cercana estaba en obras y nos mandaron para otra en la otra punta de la ciudad. Se nos pasó todo el día casi, peleando por culpa de ese estrés que te entra cuando nadie te para o no encuentras el sitio ideal y seguro para el autostop. Yo soy muy tiquismiquis con eso, no quiero hacer autostop en un lugar donde puedo poner en peligro la seguridad de los conductores, y en las ciudades es muy dificil encontrar esos lugares. Bueno con la tontería fuimos caminando a Alemania, y cuando ya buscabamos un árbol para dormir apareció otro ángel en forma de chica alemana que iba para Suiza y nos dejó en la mismisima puerta de la casa de la amiga, a las 22h de la noche. Un amor de persona, se reia tanto!hasta nos invitó a visitarla en la granja donde va a trabajar este verano. Es este tipo de personas el que me anima a seguir creyendo en la humanidad y el autostop.

En Friburg genial, disfrutando con la amiga de mi compa y su bebito precioso, pasamos mi cumple en un laguito nudista y hicimos un tiramisú  gigante. Y ya al dia siguiente partí para Barcelona yo sola para visitar a mi familia y darnos el cada vez más necesario break con mi compa.

El autostop en solitario toda una experiencia como siempre, un ejercicio de paciencia infinito, todas las emociones del mundo aflorando en solo un dia y medio, de la alegria maxima cantando con el ukelele en el burger king hasta la pena maxima lloriqueando porque ningun dominguero de los miles que habia me llevaba a montpellier. rechacé irme con un camionero español que mi intuición decía iba a intentar algo y al final fue un chico guapísimo y respetuoso el que me dejó en la puerta de casa de mis padres a las 2 de la mañana gracias a que llovía mucho. (sino me habría comido otra noche durmiendo sentada en otra estación de servicio).

Agradezco enormemente a mis padres ese ejercicio de aceptación que están haciendo con su hija lesbiana y hippie y ya no les sorprende nada que aparezca a las dos de la mañana con mis ropas raras y olor a perro mojado.

Y bueno aquí lo dejo de momento, tengo que apurarme porque me quedan muy pocos días de ordenador. A vagamundear se ha dicho!

 

 

 

 

Anuncios

Comparte tu opinión o experiencia

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s