India (ultima parte): de los Sikh al budismo tibetano

Desde que llegamos a Amritsar, que se encuentra en el Punjab, nos dimos cuenta que la gente era algo diferente a lo que habíamos visto. De hecho, esa es la magia de India, cada vez que te bajas de un tren de más de 10 horas ves una nueva India.

Des del primer minuto nos trataron muy amablemente porque en esa zona no hay tantos turistas como podría pensarse. En la misma estación, un conductor de autorickshaw muy honrado en vez de avasallarnos e intentar cobrarnos de más nos explicó que había un autobus gratis para el Golden Temple. Al llegar al templo enseguida un chico nos indicó que fueramos a un edificio donde se alojan los extranjeros, gratis o a donación. Estaba lleno de mochileros y hasta me reencontré con dos amigos que había conocido en la paradise beach.

Yo no había oído hablar mucho del sijismo, pero me quedé bastante fascinada. Para empezar en el templo, como en todos los templos sij, ofrecen comida gratuita a todo el mundo y si puede ser alojamiento, independientemente de su religión. Así que en el templo de oro que es el más importante cada día dan de comer a 10.000 personas. Es digno de ver el funcionamiento, es como si fuera un templo-fabrica automatizada, entras al comedor uno te da una bandeja otro la cuchara, te sientas en el suelo en filas larguísimas, pasa uno con una maquina que te llena el bol de agua, y luego la comida, uno reparte los chapatis, otro arroz, otro las diferentes salsas. La comida es deliciosa y puedes repetir tantas veces como quieras, aunque a los 10 o 15 minutos ya empiezan a limpiar el suelo para el siguiente grupo de gente. Nadie te obliga a que des una donación o a que ayudes, pero por supuesto todas las aportaciones son bienvenidas.

Todo está basado en el voluntariado, así que concuerda mucho con mi filosofia de vida y me llenó de regocijo el comprobar la efectividad del trabajo con amor. Un buen hombre nos hizo un pequeño tour por el templo, nos explicó la filosofia (podéis echar un ojito a la wiki que lo resume muy bien) y hasta nos enseñó la maquina de chapatis, que hace 100 chapatis por minuto.

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Yo no pude aportar nada económicamente, espero hacerlo en otra ocasión u otro templo, pero si que me tiré mis horillas pelando ajos y confraternizando con las mujeres que son muy lindas. Es una religión muy igualitaria, parece uno de los lugares de la India donde la mujer es  respetada y no creen en el sistema de castas. También son los más ricos materialmente, no sé si por buen karma, y son los únicos que pueden llevar una daga en un avión, pues forma parte de su atuendo. Nos dijeron que sólo los que cumplen estrictamente los requisitos pueden llevar la daga, entre otras cosas no cortarse el pelo y ser vegetariano.

Estuvimos dos noches allá, que me fueron genial para descansar y recuperarme un poco más de la diarrea y fuimos de los pocos turistas que no fueron a ver la frontera con Pakistán. Hacen como un espectáculo diario, más bien teatrillo, entre los soldados de los dos países poniendo cara de enfadados que no me pareció digno de pagar las 100 rupias del tuk tuk. Los conductores te avasallan todo el tiempo para llevarte y yo les decía con toda la paciencia: “¿pero para qué voy a querer pagar por ver una frontera si lo que más deseo en este mundo es que desaparezcan las fronteras?

En fin la experiencia fue corta pero cada vez que vea un hombre Sij por el mundo, inconfundible por su turbante de hasta 6 metros, le voy a sonreir con toda mi alma.

Tomamos otro tren “gratuito” de tres horitas de nada hasta una ciudad llamada Patankot y ahí un bus hasta Dharamsala, el hogar del Dalai Lama. El cambio fue brutal, con sólo 7 horas de viaje, clima fresquito y de montaña, nos recibió una buena tormenta con granizo y el sólo hecho de ver monjes budistas por todo el lado me hizo relajarme. Ya puedo estar en el sitio más chungo del mundo y no saber donde voy a dormir dentro de un rato pero si hay un monje budista al lado yo voy a estar tranquilisima. Y de hecho dada nuestra situación económica pensabamos hasta en dormir en la estación de autobús de McLeodGanj, pero pudimos negociar un superbuen precio y estuvimos en hostal por 4 o 5 noches, a 300 rupias la habitación donde dormíamos las tres. No me quiero imaginar los precios cuando hay una enseñanza pública del Dalai Lama.

Esta parte de la India es la que más me ha gustado de la India, no sé si es porque es la menos India, con todos mis respetos al caos y al bullicio de este país que me ha enseñado tanto. Pero después de tanta ciudad, ver esas montañas nevadas al fondo, respirar aire puro, oir mantras tibetanos es un regalo para el alma, aunque los budistas no crean en el alma. Durante esos días estabamos estresadas con el dinero de nuevo, y nuestra dieta estaba basada en momos callejeros a 20 rupias 5 piezas  complementado con una sopa quimica de noodles hecha con un calentador electrico en nuestra taza. Al segundo dia en el hotel nos fuimos internando educadamente en la cocina del sitio y nos dejaban cocinar unos huevos revueltos con verdura por la noche. En general, al ser un sitio tan concurrido por extranjeros los precios son muy altos comparado al resto de India, pero como siempre se trata de ir investigando hasta encontrar la mejor calidad-precio.

Quizá es una opinión personal pero los mejores momos son los de la señora que esta justo en la puerta del templo del Dalai Lama. Reconozco que los he aborrecido un poco.

Nuestra rutina allá era levantarnos temprano subir unas escaleras y cuestas matadoras para ir hasta un centro de meditación en Dharamkot que se llama Tushita (donde pedimos ser voluntarias pero pedían un mínimo de tres meses). Allá un chico australiano daba unas clases a donación de introducción a la meditación con una charla posterior . Trabajamos una mañana limpiando habitaciones después de un retiro a cambio de una comida riquisima y saludable. El lugar es precioso y tranquilo, hay una biblioteca y chai a donación, lo recomiendo. También hacen retiros pero pagando. Al lado del Tushita hay por cierto un centro Vipassana donde los estudiantes veteranos pueden ir a la meditación de la mañana y la de la tarde cuando hay el curso de diez días, me fue muy bien para reconectar. Para hacer el curso de diez días tienes que pedirlo con muchísima antelación porque claro todo el mundo quiere hacer una Vipassana cerquita de la energía del Dalai Lama, aunque en lo que se refiere a instalaciones, no eran mejor que donde yo estuve en Tiruvannamalai.

Esos días fueron estresantes en el sentido que no sabía que hacer con mi vida como resolver el tema económico porque aunque habia muchos turistas tambien habia infinidad de tiendas de macramé. No encontraba voluntariado en workaway, ni me contestaban los que habia escrito los de Nepal. Mi intención era quedarme en Asia y que mi compañera volviera porque con los precios que había sólo teníamos dinero para que volviera una, y a mi no me apetecía nada la superficialidad de Europa. Pero veía que nada fluia asi que me dio por mirar vuelos más profundamente y encontramos uno por el increible precio de 180 euros a amsterdam. La mitad de lo que nos habia costado la ida. Nos llegaba para las dos y nos sobraba incluso. Asi que visto lo visto lo compré.

Y en cuanto lo compré me contestaron de dos voluntariados, uno ahí mismo y otro en Nepal para hacer escuelas con un sistema antisísmico que me motivaba mucho. Hay veces que no entiendo al destino.

Por tanto sólo pude estar diez días con los Waste Warriors, los guerreros de la basura! pero lo disfruté muchisimo. Se trataba de hacer lo que hago casi siempre, limpiar la naturaleza, pero de forma más eficiente, con más gente y con más tecnología, puesto que tenia hasta mi palito metálico. Además de limpiar las cascadas de Baghsu y Dharamkot,  y el camino a Triund me dedicaba también de una forma sutil a hacer marketing social y crear conciencia. La mayoria de indios se quedaban flipados de ver a una turista millonaria recogiendo basura, el trabajo de las  castas más bajas, y encima verla feliz y cantando. Me preguntaban todo el rato que qué estaba haciendo y por qué. Y yo les explicaba un poquito, segun mi energia, mi decisión de vivir respetando la naturaleza y los seres que viven en ella lo máximo posible. Aplicaba el marketing que me intentaban enseñar en la carrera para la causa, por ejemplo me metía en sitios de difícil acceso saltando las vallas para recoger una botella de cocacola o una bolsa de Lays y cuando había 4 o 5 mirando, que en India no es muy difícil, decía algo asi:  uf! que fácil es tirarlo y que dificil recogerlo, verdad?

O si por ejemplo me pedían un selfie, que podía ser 50 veces al día decía: vale, pero a cambio prometeme que nunca más vas a tirar basura en la naturaleza. 

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No se si lo he contado ya pero recoger basura me fascina muchísimo porque es un gran reflejo de la sociedad actual. Para empezar, la mayoría de la basura que recojo es plástico, es decir un subproducto de la industria petrolera que domina el mundo. Son además productos de grandes marcas y compañías, en su mayoria Cocacola, Nestle, Unilever…que son muy dañinos para la salud por su contenido en azúcares y substancias potencialmente cancerígenas. Es obvio que si les importa un pimiento la salud de las personas también les importa bien poco destruir el planeta, y no hablo sólo a ensuciarlo sino a apropiarse dEl resto es agua embotellada, porque no se puede beber agua del río ya que la gente lo ensucia casi desde el nacimiento sin pensar en los demás y por supuesto botellas de alcohol a tutiplén y colillas y cajetillas de tabaco, porque en India se bebe poco pero quien bebe parece que lo hace en la naturaleza. Mi coordinador no quiso que recogiera los cristales rotos de la cascada, -los borrachos no se contentan con dejar las botellas sino parece que les gusta romperlas -porque era peligroso para transportar, no sabríamos que hacer con ellos y porque tardaría años en hacerlo. Como curiosidad, decir que hasta me atreví a decirle con muchísimo respeto y tacto a un monje jovencito japonés que si quería lavar la ropa en el río con jabón químico, como lo estaba haciendo, mejor que usara un cubo y que tirara el agua con jabón lejos del río. El chico previamente me había ayudado a limpiar la basura del agua, pero no se daba cuenta de que él lo estaba contaminando aún más.

En resumen, las personas, que bien por ignorancia, falta de conciencia o amor a sí mism@ consumen productos que dañan a su cuerpo, luego dañan también al planeta sin rencor alguno o sin darse cuenta. Porque…si no te importas ni tú mismo, ¿cómo te van a importar los demás? Quizá es el resultado de la sociedad ignorante, reprimida, e inconsciente en la que hemos nacido, donde nadie piensa en las consecuencias de sus actos sino que prefiere delegar la responsabilidad de sus actos sobre otros, y yo por supuesto me incluyo, aunque estoy trabajando en el camino del autodesarrollo y la autoresponsabilidad.

Cierto, todavía me podrás ver alguna vez comiendo una lata de atún, a veces en la playa porque soy tan hipócrita que no me atrevo a pescar y matar ningún ser, pero me siento tan mal, por ese animal que asesino, pagando a un mercenario y a una empresa que destruye los fondos marinos, y por esa lata que no va a desaparecer fácilmente en cientos de años, que no puedo disfrutarla del todo aunque mi mente manipulada crea que le encanta comer un trozo de cadáver remojado dentro de una lata. Y todo tiene su karma, así que si comiera muchas latas de atún, probablemente llenaría mi cuerpo de mercurio. Con todo este rollo vengo a recalcar que aunque no seamos conscientes de ello, estamos totalmente conectadas con el planeta y lo que nos hagamos a nosotras, amarnos u odiarnos, es lo que haremos a los demás y a la madre tierra.

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En esos días no pensaba ver al Dalai Lama, porque sabia que sus enseñanzas publicas eran en junio y septiembre, pero de casualidad apareció un cartel de un acto para dar la bienvenida a unos congresistas americanos. Sabía que no era la enseñanza espiritual que esperaba pero igualmente fui, hice cola, me achicharré al sol…pero al sentir la presencia del Dalai Lama senti que las lagrimas me venían directamente a los ojos, no se si de la emoción. Pero después fue todo un reto tener que escuchar a los congresistas americanos. Algunos tenían un discurso medio aceptable, un par de mujeres, pero otros hicieron que tuviera que taparme los oidos y darles la espalda porque hablaban de paz y libertad en el Tibet, atacando claramente a China, mientras que parecía que una amnesia les habia borrado de su mente el hecho de que Estados Unidos mata y coarta la libertad a millones de personas en todo el mundo. Ninguno hizo autocritica del gobierno estadounidense presente o pasado, ninguno nombró a Iraq, Afganistan, Siria, etc etc. Y para colmo el discurso del Dalai Lama que era lo único que me interesaba fue en tibetano y no fue traducido. Pero bueno, estoy leyendo un libro con su discurso sobre el poder de la compasión, y sé que tengo todavía mucho que aprender.

Y así fue acabando el viaje de ocho meses por Asia, volvimos a Pushkar para un par de días, en general class de nuevo sin pagar, durmiendo toda la noche en el suelo delante de la puerta del baño y ahogandonos por el dia por el calor sofocante que hacia en el Rajastán, para hacer las últimas compras con el dinero que había sobrado (casualidades de la vida, metí la tarjeta triodos medio rota en el atm  y tras probar en varios, funcionó y pude traer algunos recuerditos a la familia).  De ahí tiramos hacia Ahmedabad, otra nochecita en clase general, de nuevo en la puerta del baño pero más aplastadas todavía, llegué a dormir con las piernas para arriba y de todas las posturas posibles. El aeropuerto ese una maravilla por cierto, no te dejan entrar hasta que se acerca la hora del vuelo porque hay muy pocos, pero había mucho cesped con algún arbolito para tumbarse, agua fresca para beber y baño donde ducharnos. Tuvimos que hacer una escala tonta en Delhi, dormitar un rato en el aeropuerto, tomar un vuelo a Estambul, esperar un rato y rezar para que no nos pusieran problemas porque en teoria no podemos entrar hasta diciembre de este año (ver el post de Turquia) y finalmente llegar a Amsterdam rezando para que no le pusieran trabas a mi compa para entrar a Europa como siempre, hasta habíamos preparado un billete de salida falso y un bonito discurso pero no nos hicieron ni una sola pregunta, no se si era por mi gran sonrisa, por el hecho de mostrar primero mi pasaporte español en lugar de su pasaporte argentino, porque el vuelo estaba lleno de indios y musulmanes con piel más oscura o porque simplemente son muy majos en Amsterdam.

Dormimos en el aeropuerto y lo primero que hicimos fue inflarnos a pan y queso.

Tengo la impresión de que tengo que volver a Asia muchas veces más y adentrarme más profundamente en su espiritualidad, o lo que queda de ella.

Gracias gracias gracias!!

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