Agradecimiento a los ángeles

Mucha gente se pregunta cómo puedo vivir sin tener un trabajo asalariado legal desde hace  más de dos años y además, no sentirme culpable. 

La imaginación puede ser muy amplia, así que imagino que imaginarán que trapicheo con drogas, que me mantienen mis padres, que cobro los 400€ del Estado, que me prostituyo o que pido dinero en la calle.

Si bien es cierto que normalmente pago los aviones low-cost, autobuses y barcos con los regalos de cumpleaños y de Navidad que antes me gastaba en ropa, restaurantes chinos y discotecas, también es cierto que me muevo sólo cuando tengo los recursos para hacerlo -lástima que las compañías de avión y barco no hacen intercambios por trabajo- y evito por todos los medios tener que pedir nada a nadie

No es sólo una cuestión de orgullo. Quiero vivir de esta forma, lo más ajena posible a este sistema económico arcaico e injusto hasta que cambie, como una especie de huelga personal indefinida de trabajo y consumo -ahora parece que la conciencia y la honradez está entrando en los ayuntamientos- pero a la vez quiero ser inocua a la clase trabajadora – ni pago impuestos más que un poco de IVA ni pido ayudas ni rompo escaparates- y por ello no me considero un parásito del sistema ni de mi familia, de la que sólo acepto dinero sin pedirlo cuando me he visto muy apurada para poder ir a visitarlos…sino pregunten a mi madre y amigos cercanos cuántas veces he rechazado dinero.  

No me hace falta mucho porque cuando no hago intercambio por alojamiento y comida, vivo en tienda de campaña y reciclo comida, pero hay situaciones en las que sí he necesitado dinero, comida o techo. Y ahí es cuando aparecen los ángeles en mi ayuda.

Los ángeles son de todas clases y edades, pero todos tienen algo en común: un gran corazón y empatía.

El último ángel que me ayudó fue hace dos semanas. Estaba en el consultorio médico de los Llanos de Aridane, en la isla de la Palma. Mi compañera de viaje -y de la vida, en este momento- llevaba tres días con fiebre alta, fuertes dolores de cabeza, náuseas, inapetencia. Pasamos  esos días, incluido mi 29 cumpleaños,  poniéndole pañitos en la cabeza y probando todo tipo de hierbas y remedios naturales, ajo, jengibre, limón, bicarbonato, manzanilla, tomillo, agua de mar, masajes, reiki “amateur”…hasta cebolla con vinagre en la planta de los pies, pero la fiebre no bajaba. Así que a pesar de nuestras reticencias con la medicina occidental y sospechando por mi investigación en la red que tenía brucelosis o fiebre Q, fuimos al médico, sabiendo que sin seguro no nos iban a recibir con los brazos abiertos.

Como esperaba, nos atendieron bastante mal. Sin seguro y siendo ella argentina, la única opción era pagar: 74€ por una visita de 10 minutos en la que seguramente nos recetarían antibióticos a ojo y primperan. Les plantée si podían hacer como si fuera yo la enferma, que tampoco cotizo pero soy española, pero se enfadó aún más el celador.

¡¡Eso va contra la ley y es un delito grave!!

-Bueno hay personas que roban millones de euros y no les pasa nada! – Le contesté ya enfadada.

Mi compi les dijo casi sin voz que en su país atienden a todo el mundo, vengas de donde vengas. En un momento le dije ya desesperada “bueno vámonos, si tienes el ébola, nos jodemos todos”.

Ahí se asustó el hombre y se relajó: “atenderla la van a atender, pero el servicio canario de salud se asegurará de cobrarlo”. ¿Y cómo si no tenemos un duro en el banco?

En estas una de las chicas que estaba en la sala de espera dice:

No se preocupen, yo lo pago. 

¿Cómo? (¿Habré oído bien?¿Será millonaria?¿Se habrá vuelto loca?)

Que yo lo pago. Y empecé a llorar y la abracé. Y eso que no soy mucho de lágrimas.

Pero saber que aún queda humanidad en este mundo, me conmueve.

Mi compañera tenía, intuyó el médico, fiebre Q, no le hicieron ninguna prueba pero cumplía todos los síntomas (estuvimos cuidando y ordeñando cabras donde estuve el año pasado y una le dió un cornazo). Como esperábamos, le dieron antibióticos a ojo, le pincharon primperan…y poco a poco se fue recuperando.

Nuestro ángel no es millonaria, los millonarios tienen seguro privado: trabaja de camarera en un hotel pero tiene un gran corazón y mucha conciencia con sólo 24 años. Al día siguiente crucé la isla para devolverle el dinero, con ayuda del chico de la finca donde estábamos, darle las gracias y un regalito (al final fueron 55€ sin las medicinas, y hasta el celador antipático puso 5 euros).

Creo que hemos ganado una amiga y ojalá se anime a viajar algún día con nosotras.

Aparte de ella, viajando te das cuenta de que la buena gente abunda.

Hace más de un mes, en Valle del Gran Rey en La Gomera, conocimos a Manuela, una alemana que a veces se echaba una cerveza en la plaza con nosotras mientras yo acompañaba a mi compa a vender artesanía. Un día nos invitó a una cerveza. Otro me compró tabaco, supongo que me vio cogiendo una colilla del suelo (ahora no fumo). Y el 3º nos dió 100 euros. Yo no me enteré bien, pensaba que con ese dinero nos invitaba a unas pizzas a los 5 o 6 que estábamos, hacía tanto tiempo que no comía una pizza recién hecha que casi se me escapa la lagrimita. Pero es que nos dijo que nos quedáramos con el cambio y compráramos comida para nosotras y algo para la gente de la playa. Si me lo hubiera dado a mí directamente no se lo habría aceptado, siempre rechazo de primeras cualquier tipo de donativo económico por pequeño que sea, pero estoy aprendiendo a recibir, y por ende, a compartir lo recibido. Otro día fueron a un restaurante a comer pescado, yo me escapé a tocar la guitarra a la playa porque no voy a sitios donde no puedo pagarlo esperando que alguien lo haga por mí. Ella pagó la cuenta de los 10 que había, y me guardó un atún a mí. Casi vuelvo a llorar otra vez.

Tampoco era millonaria, cuidaba ancianos como yo solía hacer. Ahora es otra amiga y no sólo por su generosidad.

Aparte de ellas, hay muchas personas anónimas que me han alegrado el día y nos ha dado esperanzas de que algo está cambiando en nuestras corazones.

Sebastián, el hombre canario que reciclaba conmigo en Adeje y me regalaba lentejas, arroz, garbanzos, me invitaba a cenar macarrones en su casa mientras esperábamos el reciclaje y me regaló una manta, almohada y un montón de ropa con la que empecé la tienda gratis.

Gennaro, el italiano de Grossetto que siendo desempleado, me pagó el internet del ciber donde lo conocí, el autobús a Arcidosso y de decirme que iba a traerme pasta para cenar al parque donde yo quería dormir, acabé durmiendo en la cama de su madre, con su madre de 80 años.

Jesus, un chico del norte  de la Gomera que nos iba a llevar en autostop unos diez minutos y al final nos llevó a ver una playa bonita, nos invitó a cenar y acabamos durmiendo en su casa, me regaló una púa, cosas para aprender guitarra…y hasta casi me regala una!

Luego mil detalles más, que si la panadera del valle del gran rey pasa con un paquetito por la plaza y nos deja unos pastelitos de tiramisú, que si un chico que acabo de conocer me insiste en darme 5 € y con eso llamo a mi madre al día siguiente, que si otro conocido se ofrece para lavarme la ropa en su lavadora y me la trae dobladita y casi planchada, que si otro nos lleva de excursión y a la vuelta nos deja ducharnos en su casa (la gente no sabe que la ducha es el bien más preciado de cualquier persona que vive sin agua ni luz), sin olvidar los cientos de personas que me han llevado en coche con una sonrisa desde que descubrí el autostop.

En fin, me da miedo nombrar algunos casos porque no quiero dejarme a nadie, ¡han sido tantos los que me ayudaron!

Supongo que la vida es un equilibrio entre dar y recibir, a mí me encanta dar, y cuando cocino mis lentejas con arroz hago ollas gigantes para todo el que pasa, siempre tengo un abrazo y una palabra de ánimo para el que lo necesita, un trozo de mi minitienda a los que no tienen donde dormir y una fruta reciclada para todo el que tenga hambre.

Creo en la bondad del ser humano. El egoísmo se puede controlar cuando aprendemos a controlar el miedo. Ya no creo que los ricos avariciosos sean malas personas, sino personas miedosas y faltas de amor.

Desde que reciclo se me han acercado dos tipos de personas: unas chicas adolescentes para darme un bocadillo que me habían comprado en la panadería y una señora gritando que los que no tienen dinero para venir se queden en su país. Señora,-le contesté- es que yo soy de ESTE país y tengo una carrera. Venga a ver lo que tiran. Pero no me quiso escuchar.

Sea como sea, GRACIAS!! A mi familia de sangre, a mi familia espiritual y a las personas que ayudan a los demás sin esperar nada a cambio. manos-corazon-1-fondo.jpg

Mas angeles:

 Andres el aleman que nos alojo a traves de Couchsurfıng en Mostar (ver Bosnia), 4 dias, 4 personas, 4 lavadoras…ademas el aleman con mas sentıdo del humor que he conocidp nunca. Gracıas!!

El hombre de Sibenik que nos compro 300Kunas en collares y luego nos regalo todos los collares menos 1…supongo que era la unıca forma posible de que le aceptaramos 300Kunas.

Los chıcos alemanes que nos llevaron hasta Markaska y como al llegar llovia nos volvieron a buscar para llevarnos a su camping (ver Croacia) Gracias amigos!!

Nicolas el hombre griego que conocimos en Olympos, Turquıa y nos invito a cenar, dormir y desayunar en su bungalow, despues de 2 meses sin dormır en una cama.

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3 comentarios en “Agradecimiento a los ángeles

  1. Hola Carmen, soy Jose me encontré con tu blog de pura casualidad y por una simple discusión con mis amigos que me juzgan porque no soy ambicioso y no aspiro a tener mas dinero y “ser alguien” en la vida. Creo que como tu, tengo un gran odio al dinero aunque desgraciadamente estamos inmersos en una sociedad que es imposible poder vivir sin él, pues acerca de este odio al dinero el otro día se me ocurrió poner en google la frase “vivir sin dinero” y afortunadamente di con tu blog el que no he dejado de parar de leer, me siento super identificado con las cosas que haces y como piensas y ya no me siento tan “bicho raro”, involuntariamente me has ayudado mucho. Por cierto disfruta mucho en las islas Canarias que se que te gusta mucho estar por aquí, yo soy de Tenerife y adoro este lugar, no lo cambiaría por nada del mundo. te doy todo mi apoyo y ámino para que sigas así con ese pensamiento y esa forma de vida, solo con personas como tu podemos salvar esta sociedad y este planeta. Mucha suerte y un abrazo.

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  2. SI ALGUNA VEZ LLEGAS A LA PAZ BOLIVA, ME AVISAS Y SERAS MUY BIEN VENIDA. 🙂 …
    “Supongo que la vida es un equilibrio entre dar y recibir, a mí me encanta dar, y cuando cocino mis lentejas con arroz hago ollas gigantes para todo el que pasa, siempre tengo un abrazo y una palabra de ánimo para el que lo necesita, un trozo de mi minitienda a los que no tienen donde dormir y una fruta reciclada para todo el que tenga hambre.

    Creo en la bondad del ser humano. El egoísmo se puede controlar cuando aprendemos a controlar el miedo. Ya no creo que los ricos avariciosos sean malas personas, sino personas miedosas y faltas de amor.”

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