Viajar sin dinero…ni reloj

El autostop “de larga distancia”  ha sido uno de mis grandes descubrimientos de este año: he viajado por Rumania, Hungria, Croacia, Italia, Francia…es una de las mejores formas de viajar cuando tienes todo el tiempo del mundo y el dinero limitado, aunque hoy en día algunos vuelos son ridículamente baratos. El autostop tiene muchas ventajas: no tienes que planear el viaje con antelación, comprar billetes o reservar hoteles (a menos que quieras utilizar el Couchsurfing, aunque yo prefiero improvisar); no tienes que gastarte nada de dinero sino quieres o puedes, (especialmente si eres fan del “dumpsterdiving“) y sobretodo, puedes aprender muchísimo sobre ti misma y sobre el ser humano en general. Te encuentras de todo por el camino: desde gente maravillosa que te abre las puertas de su casa y te ofrecen comida o hasta dinero, personas que viven en la calle permanentemente que te enseñan mucho sobre la vida…y también algún que otro pervertido sexual que requiere mucha psicología y saber estar, especialmente si viajas sola.  Para los que no han viajado nunca en autostop, aquí os dejo el relato de mi última “aventura”:

“Sabía que tenía que volver a casa por Navidad, sí o sí, porque sino a mi madre le daba un disgusto y es una de las dos veces al año donde veo a mi familia, aunque reconozco que estaba muy agusto en La Libereria. La verdad es que podría haber comprado un vuelo de Ryanair un mes antes por 30 euros y llegar a casa en una hora y media -de hecho hasta mi hermana y mi mejor amiga me insistieron en comprarme un billete-, pero mi orgullo autosuficiente y mi espíritu de aventurera me hizo volver por tierra, y con el dinero justo.  Lo bueno de no tener dinero o trabajo asalariado es que tienes todo el tiempo del  mundo. Después de mi experiencia en autoestop en Italia con algún que otro camionero pervertido me daba un poco de pereza ir sola, pero una de mis compañeras de “la libereria” se apuntó en el último momento.

– Carmen, what’s the weather like in Barcelona?

– Ehmm…I don’t knowww…15 degrees?

– Ok, I come with you.

A eso se le llama fluir.

Y a partir de ahí todo salió bien. Salíamos en principio el sábado por la mañana pero el viernes por la tarde nos enteramos que nuestro super profe de yoga, que forma parte de un programa de rehabilitación, iba a Padua, cerca de Bologna. Así que paramos en Bologna tres días donde nos encontramos con dos hermanitas de la libereria en casa de un couchsurfer. Reconozco que no he visto de Bologna más que una fábrica okupada pero fue bonito el reencuentro, y en la casa había una guitarra. Fue nuestro primer contacto con “la sociedad”, la primera vez que veía una nevera en 5 meses, que lavaba los platos con esponja y jabón, que tenía internet sin tener que pasar frío en la plaza y que me duchaba con agua caliente sin  calentar la olla en el fuego 1 hora antes.

WP_20141215_001 El lunes salimos por fin sin saber muy bien hacia donde. Cogimos un tren, pagando solo 3’75€ hasta Modena y nos bajamos unos 100km más tarde, en Piacenza, haciéndonos las dormidas y meditando para que no viniera el revisor. Es un buen truco para que no te echen enseguida del tren porque normalmente sólo te revisan el billete al principio. Yo quería visitar Piacenza pero iba a anocher pronto así que empezamos a hacer autostop enseguida, cerca de la autopista. En menos de media hora una chica que iba a Torino nos paró, y me relajó mucho porque me aseguraba el no tener que aguantar ningún tipo de acercamiento sexual masculino. Al final resultó ser lesbiana así que no me hubiera importado tanto 😛 Torino me sorprendió porque me la esperaba mucho más fea, y no me hubiera importado quedarme una noche allá. La chica nos dió su número por si  no encontrábamos sitio para dormir pero no queríamos molestar ya que trabajaba al día siguiente así que nos fuimos directamente a la estación. En el camino unos anarquistas simpáticos nos invitaron a tirar verduras podridas y huevos a unos banqueros de cartón, y descubrí dos cosas: que tengo muy mala puntería y que ya no tengo tanta rabia como antiguamente, porque he trabajado mucho la tolerancia, el no juzgar y la compasión. La estación parecía tranquila para dormir pero tenía pinta que la cerraban por la noche así que nos colamos en un tren que iba a la costa, a Savona, aunque vimos subir al revisor.

Milagros del señor, nadie nos pidió billete y por el camino nos hicimos amigas de un algeriano, un marroquí y una chica de Rumanía de 18 años que se quedó flipando con nosotras y nos ofreció hasta dinero; yo no quería aceptarlo por nada del mundo pero no hubo manera de convencerla. Ok, con esos 4 euros quizá esa noche nos permitíamos un trozo de pizza, aunque no me iba mal un poco de ayuno después de 3 meses comiendo pasta o pizza a diario.

En Savona ya bien entrada la noche nos dimos cuenta de que llovía, hacía frío y no había nada abierto, pero descubrimos un supermercado cerrado, un container limpio y solito, ni un alma por la calle…y nos dió por curiosear. Para mi sorpresa encontramos comida para 1 semana, una bolsa entera de tomates en perfecto estado, ensaladas para parar un tren, y una cajita ya preparada para nosotras con pan, pizzas, foccaccia y bollitos de chocolate para el desayuno. Una vez más comprobé de que todo lo que necesito aparece en el momento justo, hasta la pizza.

Esa estación también la cerraban así que nos colamos en otro tren, súper cómodo, con compartimentos y todo que nos llevó hasta Ventemille, pasado San Remo (juro que nunca me ha gustado colarme porque fui educada para cumplir normas y leyes, pero al final le acabas cogiendo el gustillo, y en realidad no se provoca ningún gasto extra al honrado gobierno de Italia). Como era la 1 de la mañana y ya no había más trenes ni Cristo por la calle, nos quedamos en Ventemille, aunque al principio nos asustamos porque había una cantidad exagerada de hombres pululando o durmiendo en la estación. Nos hicimos amigas de la única mujer que había, que nos explicó que todos esos hombres eran refugiados de países en conflicto que intentaban una y otra vez pasar a Francia. Ella hacía ese trayecto cada dos semanas para visitar a sus hijos en Italia y siempre pasaba la noche en esa estación.

Una mujer digna de mención, 56 años, originalmente de Marruecos y con una fuerza, energía y valentía que muchos la querrían. Paseamos hasta el mar, aprendí muchísimo de ella y al final nos quedamos profundamente dormidas en el suelo de la estación mientras ella nos cuidaba, porque decía que ya dormiría cuando llegara a su casa. Cuando despertamos ella ya no estaba, tomamos un café con los 4 euros y cogimos el siguiente tren…a Mónaco.

Podríamos haber pasado de largo, pero quería ver ese lugar del que tanto había oído hablar en las revistas: literalmente, mi antimundo. Dicen que en Mónaco no te dejan pasar con un coche normal, pero se puede entrar perfectamente en tren sin pagar….eso sí, si tienes la piel blanca. La policía entró al tren a pedir documentación en la frontera, echó a todos los hombres que dormían en la estación y a nosotras ni nos miraron. Liberté, igualité, fraternité como dicen en Francia: para unos pocos  y si son blancos mejor.

WP_20141216_003WP_20141216_007

Paseamos una hora en Monaco, cargadas con las mochilas, la caja con la comida de la basura y conteniendo las ganas de vomitar. Debo decir que la gente era extremadamente educada, aunque estoy segura que nos dábamos lástima mutuamente.

Es asombroso como se han creado un paraíso artificial, todo de mentira, desde el dinero que producen hasta la nieve de la decoración navideña, todo superficial e inútil bajo mi punto de vista: casinos, tiendas de Gucci y Valentino, hoteles ostentosos, coches de película…cosas que por lo menos a mí no me aportarían ni un gramo de felicidad. Soy más feliz encontrando una bolsa de tomates en la basura, de hecho.

Pero vale, perdón, estoy aprendiendo a no juzgar.WP_20141216_001

Nos fuimos de Mónaco  otra vez sin pagar y llegamos hasta Niza, una ciudad más, sin nada particular. Ese día no nos fue tan bien como el primero, porque salir de las ciudades grandes en autostop es un infierno, y para colmo había perdido el mapa. Lloviznaba, hacía frío, había ruido, humo, todo feo…una mujer nos llevó cerca del aeropuerto pero allá no nos paró nadie que fuera en nuestra dirección, no era muy buen sitio…así que volvimos a otra estación y cogimos otro tren, hasta Cannes. Allá dimos otro paseito, más de lo mismo, tiendas, tiendas, cafés, coches, gente dormida…¿qué se puede hacer en una ciudad sin dinero? Pasear por la playa, en este caso.

Me fijé en la mujer sentada en una minúscula oficina en los lavabos del paseo marítimo, milagrosamente gratis: ¿Sería feliz?¿Se sentiría realizada en su trabajo? ¿Tendría tiempo suficiente para ver a sus hijos y salario suficiente para subsistir? ¿Habría cumplido sus sueños? No lo sé, solo sé que nada más de imaginarme 8 horas al día encerrada en ese cubículo me falta la respiración.

Como era de esperar, en Francia se nos acabó el chollo con los trenes gratis. En el tren a Marsella nos pidieron el billete enseguida, nos iban a multar aunque le dije en italiano que era inútil multarme porque jamás iba a poder pagar la multa, así que al final aceptó que bajáramos en la siguiente parada.  Era de hecho un pueblito muy bonito y tranquilo, San Raphael. Comimos ensalada, bailamos y nos remojamos los pies en la playa, y andamos muchísimo hasta la entrada de la autopista.

De ahí acabamos en una estación de servicio, no recuerdo quien nos llevó, sólo recuerdo que cuando nos fuimos con un señor mayor empecé a sospechar que no tenía mi bolso. Me quedé dormida y cuando me desperté mi compi me dijo que ese hombre estaba como una cabra, que nos bajáramos ya. El hombre quería llevarnos a un hotel, pero le dijimos por favor que nos dejara en el peaje.

Ahí confirmé que mi bolso no estaba y se me cayó un poco el mundo encima, tenía el movil, la cartera con el DNI, mis cariocas…(en realidad me fastidiaba perder las fotos, las cariocas y tener que hacer el papeleo burocrático de nuevo). No sabía cuantos kilómetros habíamos hecho, ni que gasolinera sería, no nos paraba nadie, me puse a llorar…lo bueno de ir acompañada es que en momentos de crisis te puedes ayudar mutuamente, y en este caso mi compi alemana con sus 20 añitos me salvó el pellejo y encontró un coche que nos devolvió a la gasolinera, que por fortuna era reconocible porque tenía un Mcdonalds.

Para cruzar de de sentido tuvimos que saltar una valla con la mochila a cuestas para acceder a un puente, había arbustos con pinchos, me rajé la cara y me sentí en la mili…pero conseguimos llegar y el bolso estaba. No pregunté pero creo que un coche le pasó por encima…el Nokia tenia la pantalla petada y el smartphone de mi sobrina no se ha vuelto a encender desde entonces..pero será que no los necesito, aunque me fastidia perder todas las fotos, y mi única “cámara-ordenador”.

Le prometí a mi amiga que si encontrábamos el bolso comíamos algo caliente, y como lo único que había era el McDonalds me tragué la ética por primera vez en 2 años y compartimos un menú de pescado y un Mcflurry. Gracias a eso conocimos a un grupito de gente bonita que vivía cerca y nos quedamos a dormir en casa de un chico francés, en un pueblito cercano, Roquebrune-sur-argens. Bonita recompensa por el estrés anterior: ducha caliente y poder dormir en un sofa!

Por la mañana seguimos dirección Marsella, una chica de 21 años embarazada que parecía salida de un after nos llevó hasta Toulon, nos explicó un truco para pagar menos en la autopista y se quejó mucho de que en Francia hay muchísimas cárceles. No nos entendíamos del todo -no me quedó claro si había estado en la cárcel- pero me cayó genial.

WP_20141218_001En Toulon, otra ciudad grande, fea y ruidosa nos costó la vida salir, se nos hizo de noche otra vez y no habíamos hecho ni 100km. Hasta que un tunecino judío nos llevó a Marsella y me explicó el porqué de la revolución tunecina (según él la culpa era de Leyla la segunda mujer de Ben Ali que era prostituta y sus hermanos se habían apoderado del gobierno y robaban mucho dinero, pero el pobre Ben Ali estaba profundamente enamorado de Leyla. Muy peliculero todo).WP_20141216_010

En Marsella andamos un montón por la imposibilidad de colarnos en el metro y no vimos mucho más que la estación, aunque me recordaba bastante a Barcelona. Pillamos un tren hasta Aix-en-provence, andamos más, y a las 23h de la noche estábamos en la entradita de la autopista. Curiosamente nos pararon muchísimos coches a preguntar donde íbamos, pero solo uno iba en nuestra dirección. Yves también se portó muy bien, aunque sospecho que tenía una especie de síndrome de Diogenes. Nos ofreció su casa, su cama, él durmió en el sofá, no insinuó nada sexual…nos dio de desayunar y hasta nos hizo el cartel para Montpellier y Barcelona, porque es un experto en el autostop. Esa mañana no recorrimos casi nada, nos pasamos toda la mañana en un peaje cerca de Nimes pero hacía solecito, había lavabos, un Lidl donde venden ensaladas o couscous por 80 céntimos, estuvimos con las cariocas, cantando “Don’t worry about a thing..”, hablando con algún camionero…en Montpellier empecé un poco a desesperarme porque se volvía a acercar la noche y el frío -nos planteamos seriamente la posibilidad de ir en Blablacar, pero siempre pasa igual, en el momento cercano a la desesperación aparece la persona adecuada.

Un chico muy tímido que no dijo ni dos palabras nos llevó del tirón a Perpignan, y allá nada más salir del lavabo  nos recogieron unos camioneros rumanos muy majos que iban a Sta Perpetua de la mogoda a 40km de  Barcelona. Casualidades de la vida, el último ride fue una italiana que había venido en furgo desde Torino (lástima que nos la cruzamos a 20km de casa de mis padres).

En St Cugat llamé a mi hermano para que nos recogiera y le di la sorpresita a mis padres.

Y hasta aquí todo bien, ahora a dar amor y luz hasta que se me ocurra el próximo viaje.

Anuncios

9 comentarios en “Viajar sin dinero…ni reloj

  1. Sólo darte la enhorabuena por vivir la vida que quieres, realmente eres muy inspiradora para vivir una vida diferente, todavía me queda un poco para soltar mis miedos pero algún día tengo que seguir tu ejemplo, para ver qué se siente siendo libre.
    Un abrazo y sigue así 😀

    Me gusta

    1. Muchas gracias!!a veces mi camino no es siempre facil pero almenos es el que elijo yo!ayer pensaba precisamente que la vida se trata de superar los miedos, cuando superas unos cuantos tienes un premio, un momento magico o lo q algunos llaman un golpe de suerte.Y vuelta a empezar, pues el miedo,como el amor, es infinito. Un abrazo!

      Me gusta

  2. Mil gracias por responder a mi comentario. Espero algún día realizar algunas cosas con las que sueño… un abrazo muy grande, seguiré tu blog para ver por donde andas 🙂 un beso desde Valencia

    Me gusta

  3. Hola, hace poco que he descubierto tu blog, y la verdad es que me ha inspirado un poco, aunque no voy a hacer ningún viaje sin dinero, ni a vivir así, me gusta saber que hay gente que vive sin dinero, o con muy poco, que lleva un vida diferente a la “norma vigente” y es feliz, no tiene miedos paralizantes para realizar lo que quiere. A veces pienso que vivo en una jaula, ya que estoy llena de miedos: al futuro, a no encontrar un trabajo, a la pérdida, a las enfermedades,a no dar la talla profesional ni personalmente. Desde casi adolescente he tenido un sueño, pero siempre lo planteé como un sueño lejano, viajar despreocupadamente , improvisando, vivir una temporada aquí, otra allá… tengo demasiados miedo para hacerlo. Muchas gracias por compartir tus vivencias. Un abrazo y suerte.

    Me gusta

    1. Me alegro que te haya inspirado, porque ese es uno de los objetivos del blog, demostrar que otra forma de vida es posible, porque todos en algún momento nos hemos sentido igual que tú. Nos hacen inseguros, nos llenan de miedos, especialmente a través de la televisión, para que nunca nos atrevamos a salir de “la jaula” y sigamos comprando, trabajando y hasta matando para ellos. Nadie puede ser feliz del todo hasta que tiene la vida que realmente quiere, que normalmente coincide con lo que nos gustaba hacer de niños, antes de corrompernos.
      Cuando pierdes el miedo más grande de todos, que es el miedo a la muerte (y ahí me ayudó el budismo y OSHO) pierdes todos los miedos y puedes ser realmente libre. Yo ya no puedo hacer nada más, más que encender una lucecita de esperanza en los corazones de las personas, ahora tu felicidad depende de tu misma, y si persigues tus sueños..seguro que todo te irá genial. Un abrazo!!!

      Me gusta

Comparte tu opinión o experiencia

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s