Adiós, con el corazón

No podia seguir este blog sin dedicarle una despedida bonita a La Tamaya.

Han sido  9 meses de ensueño, como un embarazo de luz donde ha nacido una nueva Carmen.

No sé cuantas personas tendrán la oportunidad de vivir y trabajar en un centro holístico para el crecimiento personal, -en realidad sólo hay que cambiar el infojobs por el workaway o el woofing para encontrar sitios así- pero os aseguro que he crecido en unos meses lo que no habría crecido en años. He probado varios tipos de yoga, meditaciones increibles, un par de retiros…he aprendido a cocinar sanamente, a cultivar ecológicamente y plantar árboles -como soy de ciudad no sabía plantar ni una lechuga- a usar el machete, cuidar gallinas, limpiar el bosque de “malas hierbas”…aunque al final me volví tan sensible con la naturaleza que tenía que pedir perdón a cada helecho que arrancaba. He descubierto un montón de terapias alternativas de las que jamás había escuchado hablar antes, el biomagnetismo y la kinesiología, la biodanza, la medicina ayurveda…dudo que vuelva a pisar un hospital a menos  que me atropelle una guagua. Además he aprendido algo sobre pedagogía Waldorf, educación libre…y he conocido a personas que educan a sus propios hijos con resultados espectaculares. Que no se asuste nadie cuando quiera parir en casa o educar a mis propios hijos, visto como se están cargando la educación y la sanidad.
Gracias a esta experiencia tengo claro que quiero vivir lo más fuera posible del sistema, en una comunidad o ecoaldea, con mi propio espacio eso sí, porque compartir habitación con varias personas permanentemente es duro a veces -aunque divertido otras 😉
De hecho lo que más me llevo de La Tamaya son las risas diarias con mis compañer@s, las noches cantando  y tocando la guitarra o el yembé, los videos de cachondeo, el “tipi-club”,  las conversaciones, los abrazos y hasta las discusiones que me hicieron crecer tanto. Descubrir mis propios defectos e intentar cambiarlos ha sido uno de los grandes pasos para mí.
Love life
Love life
 
Ahora empieza otra etapa, otra finca, otro clima, otro lado de la isla, otras vivencias, otros aprendizajes…pero la etapa de La Tamaya siempre quedará en mi corazón. Una vez más, GRACIAS!
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