Ayurvedizándome

Justo cuando empezaba a pensar que lo había aprendido todo en La Tamaya, aparece una doctora de la India que me ha abierto un mundo nuevo: la medicina Ayurveda.

Para los que no saben lo que es, como no lo sabía yo hasta la pasada semana, el Ayurveda es una ciencia milenaria que, a diferencia de la medicina occidental, utiliza hierbas naturales para sanar. No se trata de “los remedios de la abuela” sino que es una carrera universitaria de 6 años (antiguamente se enseñaba en 12).

A grandes rasgos,  parte de la relación del microcosmos y el macrocosmos, de nuestro cuerpo con el universo. Por eso todo lo que pasa en el universo nos afecta directamente, la luna, el sol,  los eclipses… 

Estamos formados por cinco elementos que también se encuentran en el macrocosmos: tierra, aire, fuego, agua y éter. De ahí salen los tres “doshas”:

Vata (la unión del aire y éter), Pitta (fuego y agua) y Kapha (agua y tierra). Todos tenemos estos tres doshas de nacimiento (prakriti) pero en diferente proporción; a través del pulso o de un sencillo test se puede averiguar fácilmente.  Yo creo que soy Pitta pero en Inglaterra con tanta cerveza, pollo guarro y trabajo nocturno estaba desequilibradísima, si no me hubiera atrevido a cambiar, habría enfermado.

La causa principal de muchas enfermedades es que con la adquisición de malos hábitos se produce un desequilibrio en nuestro cuerpo. Por ejemplo, la gente que engorda mucho normalmente tiene un desequilibrio de Kapha, los que estan muy nerviosos de Vata…

Vaya, lo que digo siempre, que tenemos que estar en equilibrio y volver a lo que realmente somos. 

El Ayurveda, a contrario de la medicina occidental que está totalmente controlada y corrompida por el monopolio farmacéutico, apuesta por la prevención más que por la curación. Ya lo dice el refrán, más vale prevenir que curar.

Como la doctora hablaba en inglés he traducido muchísimos diagnósticos médicos, y al final me he dado cuenta que las causas de muchos problemas son la mala alimentación, falta de ejercicio, insomnio y estrés, provocado casi siempre por falta de dinero, motivación y tiempo.

Si tienes trabajo no tienes tiempo para cocinar, comer tranquilamente, hacer yoga por la mañana, meditar, hacerte infusiones de hierbas y ponerte aceite en el cuerpo, todas esas cosas  que recomienda la doctora; necesitas café cada mañana, no tienes tiempo ni para ir al baño, duermes poco y mal,  comes de microondas y con suerte te hinchas a cervezas o a tele el fin de semana. A pocos les quedan fuerzas para irse de paseo a la montaña. 

Si no tienes trabajo y te sientes culpable, casi peor, no tienes motivación para hacer nada. Y si estás bien, tranquil@, siempre te quedarán los problemas de familia.

En mi opinión, el origen de esta espiral negativa se llama CAPITALISMO SALVAJE. Todo está atado y bien atado. Unos nos encadenan al trabajo asalariado de 40 horas y a la hipoteca, otros nos venden mierda para comer, nos envenenan por todos los medios posibles y luego nos “curan” con más mierda, que cada vez será más cara. Hasta el entierro antes de tiempo vale una pasta.

No es casualidad que los gobiernos pongan todas las trabas posibles a las hierbas medicinales, entre ellas la marihuana que realmente cura el cáncer y a ciencias poco provechosas económicamente como la Ayurveda. Como siempre no interesa la salud, sino el beneficio económico.

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Pero para no acabar siempre criticando al sistema, que ya nos ha jodido bastante y me aburre, quiero dar las gracias al macrocosmos, o universo, por todo lo aprendido esta semana, que me daría para 50 blogs: el taller de ojos sanos, que espero me quite las gafas algún día sin pasar por el quirófano (lo siento por las ópticas privadas, que ya se han lucrado demasiado, pero voy a difundir todo lo que pueda los ejercicios de yoga para los ojos); cocina ayurveda, donde he aprendido a hacer chapattis, dal, sabji, halwa de zanahoria y muchas cosas más porque la doctora se ha quedado más días con nosotros gracias al temporal. Además he mejorado mis dotes de traductora, ahora también de yoga y meditaciones, aunque aún me cuesta algo hablar en voz alta delante de mucha gente. Y para acabar, y en recompensa por tantas horas de trabajo voluntario, el curso de masaje Abhyanga, que no podría habérmelo pagado ni en mis mejores sueños. ¡Viva el trueque de corazón!

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Fue maravilloso estar en alerta roja por temporal en La Palma, con todos los vuelos cancelados, 180 litros por metro cuadrado, fuertes vientos…y pasarme un día entero dando y recibiendo masajes, con aceites naturales, pindas, dos estufas y mantras de fondo. Fue como estar en un oasis dentro del paraíso.

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No participé directamente en el retiro de desintoxicación Panchakarma, es algo bastante intenso (básicamente concentrar y eliminar con un purgante las toxinas acumuladas en años) pero me encantó poder ayudar y apoyar a toda la gente que participó, que fue muchísima y como siempre, gente hermosa. ¡Os llevo a tod@s en el corazón!

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